"La vida es corta esa es una verdad pero no tiene porque ser mala esa es una realidad."

PRANAYAMA: RESPIRACIÓN CONSCIENTE

PRANAYAMA: RESPIRACIÓN CONSCIENTE

 

 

 

La respiración consciente, constante y paciente es la mejor medicina para el estrés, la ansiedad, los miedos y la depresión.  Bharat Yogacharia

 

 

 

Desde tiempos remotos, los yoguis descubrieron que la respiración es la fuente de nuestra vitalidad y junto con el deseo, la principal causa de nuestra dispersa actividad mental. De ahí que controlarla sea uno de los principales objetivos y uno de los mayores logros de cualquier iniciado en el yoga. Ante esto, las técnicas de pranayama buscan la estimulación y el desarrollo de la energía individual basándose en dos pilares básicos:

 

  • - Mantener la atención mental completamente concentrada en el proceso respiratorio.
  • - Ir aumentando, poco a poco, el tiempo de retención de aire dentro de los pulmones.

 

     Gracias a ello, las técnicas de pranayama desarrollan un conjunto de efectos sobre el aparato respiratorio del practicante­.

  • - Mayor capacidad dilatadora de la caja torácica, aumentando así del volumen respiratorio.
  • - Incremento de la oxigenación de todo el organismo, lo que beneficia a los tejidos y células.
  • - Aumento de la resistencia corporal y disminución de la fatiga ante el esfuerzo y mejora de la fisiología orgánica.
  • - Disminución de la cantidad de aire residual que permanece en los pulmones y aumento de la cantidad de aire nuevo que penetra con la inspiración siguiente.
  • - Aumento de la intuición y la capacidad para juzgar ecuánimemente situaciones que, de otro modo, provocarían dolor o frustración.
  • - Incremento de la plenitud mental.

 

Los movimientos respiratorios amplios y profundos que caracterizan a las técnicas de pranayama suponen un saludable masaje para los pulmones, el corazón, todo el abdomen y el cerebro, y resultan especialmente efectivos ante diversos problemas relacionados con los pulmones y la respiración, como el asma, la bronquitis crónica, catarros nasales o la sinusitis.

 

No hay que olvidar nunca que los ejercicios deben realizarse siempre bajo el control de una persona cualificada y con un conocimiento práctico sobre los efectos del pranayama sobre el organismo, la mente y las emociones.

 

RESPIRACIONES BÁSICAS

Para poder seguir avanzando sin riesgo en las técnicas respiratorias es necesario dominar a la perfección las tres respiraciones básicas: abdominal, intercostal y clavicular.

 

 

 

  1. Respiración abdominal

El aire se dirige hacia el abdomen. Al inspirar, el vientre y el estómago se hinchan y dilatan; al espirar vuelven gradualmente a su posición inicial. De este modo respira la mayor parte de los hombres. El diafragma desciende en el momento de la inspiración, el abdomen se hincha. Es el modo menos malo de respirar. La base de los pulmones se llena de aire, el descenso rítmico del dia­fragma provoca un masaje suave y  constante de todo el contenido abdominal y favorece el buen  funcionamiento de los órganos.

 

  1. Respiración media o intercostal

El aire se dirige hacia la parte media del tórax. Al inspirar, las costillas y el pecho se hinchan y dilatan; al espirar, vuelven a su posición inicial. Se efectúa separando las costillas y dilatando la caja torácica como un fuelle. Esta respiración llena los pulmones en su región media. Hace penetrar menos aire que la respiración abdominal y requiere más de un esfuerzo. Es la respiración “atlética”. Combinada con la respiración abdominal permite una ventilación satisfactoria de los pulmones.

 

  1. Respiración clavicular

El aire se dirige hacia la parte más alta del tórax. Al inspirar, clavículas y hombros se abren y dilatan; al espirar, vuelven a su posición inicial. El aire se introduce levantando las clavículas. Sólo la parte superior de los pulmones recibe un aporte de aire fresco. Es el modo menos bueno de respirar; por lo común, es atributo de las mujeres.

 

 

 

 

 

Respiración completa

La respiración yóguica completa engloba los tres modos de respiración y los integra en un único movimiento amplio y ritmado. El aprendizaje se hace mejor acostado de espaldas; puede, por lo tanto, practicarse eventualmente en la cama.

Durante toda la inspiración el aire debe entrar progresivamente, sin sacudidas, en flujo continuo. No debe hacerse ningún ruido al respirar. Es esencial respirar silenciosamente.

El aire se dirige primero a la zona abdominal y después, sin interrupción alguna, a la zona intercostal y a la zona clavicular. El aire se expulsa en sentido inverso.

Las respiraciones completas se complementan con períodos de retención de aire a pulmón lleno, empezando por dos segundos e incrementando el tiempo de forma progresiva. Al finalizar la retención, los pulmones se vacían de aire por completo y, sin pausas ni interrupciones, se vuelve a inhalar aire.

Hay que meter bien el abdomen al final de la espiración y recomenzar enseguida a inspirar del mismo modo. Se puede prolongar este ejercicio tanto como uno quiera. No debe provocar ni molestias ni fatiga. Puede practicarlo en cualquier momento; cada vez que piense en ello, en el trabajo, caminan­do, en cualquier ocasión, respire consciente y lo más completamente que pueda. Poco a poco adquirirá el hábito de la respiración completa y su modo de respirar mejorará a medida de sus progresos. Pero es indispensable que reserve cada día un momento fijo a elección suya (por la mañana al despertar es muy favorable, como también por la noche antes de quedarse dormido) para practicar durante algunos minutos.

 

Cuando se sienta fatigad@, deprimid@, sin ánimo, haga algunas respiraciones completas: su fatiga desaparecerá como por encanto, su mente experimentará sus beneficios y volverá al trabajo y a la vida activa con renovado entusiasmo.

 

 

Recuerda que la respiración ideal es NASAL, PROFUNDA, LENTA, SILENCIOSA Y CÓMODA.

 

 

Es muy importante estar concentrad@ en­teramente en el acto respiratorio.

 

 

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Om Shanti Om Shanti Om Shanti

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